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Literatura Alternativa Sueca: Åsa Ericsdotter

(21 de enero del 1981)

Para esta joven escritora he preferido no redactar un artículo sino traducir un texto. En él ella misma explica su trayectoria y lo hace de un modo tan bello que no he querido modificarlo. Este se encuentra en Svenska författare: 100 porträtt i bild och ord de Ewa Rudling con el título de “Språket är mitt hemland”.

«Mi abuelo era ciego. Él era músico y organista en una iglesia. Mi abuela se quedaba en casa y horneaba pasteles. Mi madre era enfermera y trabajaba por la noche cuando yo era pequeña. Mi padre era fotógrafo y trabajaba también en tiempos extraños. Así crecí: medio en un hospital, medio en la redacción del periódico de Uppsala Nya Tidning. Se podía aprender mucho. Gente que efectivamente murió.

Yo aprendí a escribir cuando tenía cuatro, cinco años. Empecé a escribir historias cortas sobre gatos, cuentos. Que se convirtieron en novelas, que se convirtieron en poemas que se convirtieron en prosa lírica cuando yo tenía quince, dieciséis. Yo siempre había pensado que quería convertirme en escritora cuando fuera suficientemente mayor.

Yo escribía mucho. Mi profesor de sueco en el instituto, quien era él mismo escritor, Håkan Nesser, leyó mis textos. Esto fue antes de que se volviera famoso y pudiera librarse de trabajar como profesor. Él vio que de algún modo estaban bien y me lo dijo. Eso no me gustó. Eran cosas que escribía para mi misma. Pero él me dio bastante la lata y durante mucho tiempo para que yo probase y los enviara a una editorial.

Al final me dio la dirección de Bonniers. Así fue como esto empezó. Tengo buen trato. Si Håkan no hubiera creído en mi, yo no hubiera creído en mi. Entonces hubiera tenido que aguardar mucho tiempo. A nadie mas conozco y nadie de mi familia escribe. No fue nada natural.

El mayor día de mi vida fue cuando bajé corriendo del parque Humlegården, me habían hecho saber que iba a obtener mi contrato. Fue grandioso. Pensé que la vida iba a cambiar muchísimo, cosa que no hizo. Se es la misma persona. Todas las cosas son lo mismo. Al principio no pensé que tendría algo más que escribir. Había escrito todo lo que tenía que decir. Pero tras algunos años empecé otra vez. Fue más bien que tenía algo que decir. Y dije eso una y otra vez. Se convirtió en el mismo libro todo el tiempo.

Todavía puedo pensar que yo escribí el mismo libro cinco veces. He vivido en París y voy allí tan a menudo como puedo. Mudándome de ida y de vuelta constantemente. Pensaba que iba a obtener tierra firme en mi vida. Establecerme. Las convenciones dicen que uno se estabilizará en su tierra natal. Construir su vida. Mientras yo estuve en Francia fue como volar. Allí yo era libre. Paris no era tierra firme. Yo creo que se tiene eso en uno mismo. O que mi mamá es mi tierra. Que más da de que lado de la frontera estoy.

Me gusta estar en otros sitos. Estar un poco perdida. Estar donde uno no pertenece. Oír que dice la gente pero no entender necesariamente todo. Cuando algo sucede aquí, en Suecia, se exactamente cómo reaccionará la gente. Estando en otro país -independientemente del tiempo que haya vivido allí- me comporto de otro modo. Hay algo inspirador en eso.

La escritura SOY yo. Escribir es todo lo yo se y puedo y hago y soy. Mi identidad es mi actividad literaria, mi autoría, y la formo igual que me formo a mi misma. Es aun más claro cuando estoy en Francia, allí mi lenguaje se convierte en “hogar”.  Todo alrededor mío sucede en francés y mi sueco se convierte en algo privado e intimo. Los textos y el lenguaje se convierte en mi tierra natal.»

Åsa Ericsdotter ha escrito cinco poemarios y dos novelas y en 2013 se le otorgó la beca Albert Bonniers  para nuevos y jóvenes escritores.

Literatura Alternativa Sueca: ELISABETH BERCHTOLD

(8 de Junio del 1971)

Hija de inmigrantes austriacos esta poeta vive en un apartamento de una sola habitación en el extrarradio de Estocolmo. Los terrenos outsider han sido comúnmente vinculados a una idealización romántica de personajes masculinos que exhalan humores oscuros, vivencias salvajes en entornos decadentes y ambiciones guiadas por fuertes emociones de clichés rebeldes. Durante generaciones la imagen de un poeta que plasme este ambiente ha sido ensalzada de un modo snob dejando la decadencia y la suciedad del alma en manos masculinas. Sin embargo hay mujeres outsider y voces femeninas en la literatura que encajan en ese subgrupo por desencajar en las normas establecidas por la sociedad. Elisabeth Berchtold pertenecería a ese tipo de poesía.

Su familia se mudó a Suecia porque el sueldo era tres veces mayor que lo que podría haber ganado con el mismo trabajo en Austria. Su padre no tenía estudios y se sacó el equivalente a la ESO y el Bachillerato en una escuela para adultos. Ella describe a su madre con un gran conocimiento de la vida en asuntos tales como las constelaciones, las variedades de manzanas, los insectos, las compotas y las transformaciones sagradas. Creciendo en ese humilde entorno familiar le costó mucho salirse de las expectativas de lo que los suyos esperaban que hiciera con su futuro. Trabajó en un sin fin de oficios tales como limpiadora, ayudante de cocina, cartera, asistente de estudiantes, gestora de ocio en una piscina, gestión de parques y jardines, cuidadora, vendedora de camisetas en Drottninggatan (calle comercial del centro de Estocolmo), etc.

De estar tan pendiente de lo que los demás querían que hiciera, trabajara o fuera, empezó a escribir para tomar conciencia de su propia voz en consonancia a la de su familia. Dice: «Me volví envidiosa hacia los que escribían y quienes decían que querían escribir. Yo me sentía gris, triste y melancólica por dentro. Era un sueño tan inalcanzable que no me atrevía a pensar en ello en voz alta por mi misma.» Así que buscó en los barrios periféricos de la ciudad cursos de escritura.  Cuando escribió su poemario debut Marialucia no encontró quien lo publicara hasta que en 2012 la editorial Norstedts aceptó la propuesta y lo lanzó al mercado con apariencia casi de fancine. Hoy se considera uno de los poemarios más innovadores y rompedores de la última década en literatura sueca.

En Marialucia  la desesperación se ampara en la histeria, concepto que tradicionalmente se ha destinado para referirse a la infelicidad e inadaptación femenina ante la cultura y la sociedad. Para ello  utiliza un universo mítico con resonancias clásicas, naturales y religiosas en sus 4 personajes: Eurídice, Rosa, Santa Lucía y María. Con un estilo mórbido y oscuro descendemos a los infiernos en compañía de estas mujeres. Animales, carne, pelo que crece lleno de sangre, sexo y labios rojos desencadena en una epifanía surrealista y orgiástica. Elisabeth Berchtold ensucia voluntariamente su poesía. No hay nada bello en sus textos, incluso las rosas se tornan putrefactas en paisajes blancos. Sus versos son principalmente carnosos, es decir, en ellos hay preferencia por hablar de los cuerpos físicos en sí mismos. El cuerpo femenino se niega a ser hermoso y se muestra móvil y difícil de mantener anclado. Los órganos se representan con símbolos muy cotidianos como puede ser el pan o la leche y los fusiona con la naturaleza. Esta iconografía mítica y casera a la vez, con desmembramientos y vísceras y que salen del cuerpo es de un imaginario parecido al de Frida Kahlo.

Foto: Sara Moritz

Eurídice se reformula en el paradigma de una mujer que lleva un rata bajo su brazo y cuida de los niños subterráneos que se dedican a mutilar hombres. Utiliza los ritos de iniciación primitivos y violentos de un modo arcaico, de tal modo que mientras los niños destrozan los cuerpos se destroza poco a poco el lenguaje. Rosa cae en la cuenta del mundo que la rodea de un modo frenético y libre. La naturaleza se apropia del cuerpo de la mujer literalmente al metamorfosearse en su etimología floral. María y Lucía son el éxtasis grotesco cristiano. En vez de volverse cuerpos celestes, de emanar luz, se tornan sangrientos y llenos de orín. María experimenta un éxtasis surrealista que recrea una de las imágenes más poderosas del poemario en el que órganos, vaginas, espuma y anguilas se sesgan en una sintaxis que funciona a modo de grieta. Santa Lucía, mártir torturada por su fe, es de una visualidad medieval dantesca: venas expuestas, riñones y uñas brillantes.

Su escritura explora la lógica del choque pero sin formulas agarrotadas ni hinchazones en sus costuras. Pese a la fealdad de sus imágenes, su poesía es bella por la capacidad de sugestión, por su ruido y porque nos crea rozaduras al leerlo. Elisabeth Berchtold no solo democratiza sus palabras sino también esos feos sentimientos que comúnmente se ha dicho que ensucian al individuo. Dentro de ese revoloteo y batir de alas histérico hay una belleza marginal. Como decían en una noticia del Göteborg Posten con motivo de la publicación del libro, su poesía «es como si las niñas estuvieran constantemente dando vueltas en un vestido de carne de Lady Gaga y recitando poesía retorcida».

Literatura Alternativa Sueca: LYRA EKSTRÖM LINDBÄCK

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(14 de Junio del 1990)

Con 25 años, Lyra Ekström Lindbäck tiene dos novelas publicadas, ha escrito y dirigido Kris, una obra de teatro basada en una novela de Karin Boye, es redactora de la revista online dedicada a la poesía fikssion, tiene columna de crítica literaria permanente en Dagens Nyheter –uno de los principales diarios suecos– y administra su blog personal UTRYMME. ¡Uff! El vértigo que produce una juventud tan prolífica ha generado controversias y cautivado a partes iguales. Sin embargo a día de hoy son muchos los que consideran su novela debut un clásico contemporáneo de la literatura alternativa sueca.

Cuando Lyra era todavía una adolescente escribía mucha poesía y vivía Sundsvall, una ciudad costera sueca situada en las septentrionales tierras de Norrland. Esta población cuenta con menos habitantes que Huesca y está situada a 400 km de Estocolmo. Como muchos podéis imaginar no había ningún sitio al que ir con sus poemas, es por eso que Internet le permitió abrir camino a su creatividad y a rodearse, a través de chats y blogs de poesía, de una comunidad de poetas y escritores. «La escritura siempre ha sido un acto social para mi. Pero el porqué escribo es por supuesto más amplio que esto.» afirma actualmente. A través de la escritura en redes Lyra pudo desmenuzar y volver a ensamblar su pensamiento que ha ido construyéndose entre teorías de anarquismo y feminismo. Temas como la antipatía a la cultura del espectador, la literatura como mercancía y el fetichismo excesivo a la personalidad y al ego son temas recurrentes que se pueden encontrar desde buen inicio entre sus palabras.

Lo que se gestó en Internet confluyó en su primera novela Tillhör Lyra Ekström Lindbäck (Pertenece a Lyra Ekström Lindbäck), que fue galardonada en 2008 con el Lilla Augustpriset –la  versión juvenil del prestigioso Augustpriset, premio literario que debe su nombre al dramaturgo August Strindberg y uno de los más célebres en Suecia– y publicado el otoño del 2012. Está escrita con sencillez formal pero con unas pautas estructurales muy precisas: someter completamente al lector. Solo con leer las primeras páginas el lector es consciente de que la narradora se desliza sobre la contemporaneidad más cercana y envuelve al lector completamente en pequeños detalles comunes para luego atacarlo violentamente. El libro es un ejercicio metaliterario que ahonda en la relación de poder que se establece entre narrador y lector. Bebiendo de los juegos BDSM, el sadismo de la novela radica en que consigue convertir a su lector en un receptor o espectador masoquista que no puede evitar que a veces se le acaricie suavemente la mano y otras se le golpee con energía. Lyra mece la pasividad y los anhelos del lector para que se mantenga tan expuesto como sea posible. Así el texto torna al lector vulnerable y sin posibilidad de defensa ante las buenas y malas intenciones del narrador. Esta desigualdad entre escritor y lector es fruto de una poderosa voz narrativa arrogante y dominadora.

El año pasado publicó su segunda novela Ett så starkt ljus (Una luz tan intensa). En ella reluce su vertiente más feminista y defensora de los derechos de la comunidad LGBT. Es un relato de amor altamente reflexivo en el que los sentimientos, los deseos y la parálisis ante un mundo normalizado por heterosexuales, impiden que una relación tenga inicio ni fin. La novela es una excusa para desarrollar su pensamiento sin que aparezca teorizado, sino dejándolo que emerja a través de esta ficción concreta entre dos personajes.

Pese a que Lyra sueña con que el Manifiesto SCUM se reorganice sus dos novelas no siguen un programa político o social determinado. Se trata más bien de una decisión personal a no mostrar la vida con una imparcialidad que, según ella, no la caracteriza. Es sincera y admite que: «Trata también de vomitar mi frustración sobre la apretada selección en el mundo literario, donde la mayoría que emergen son hombres blancos heterosexuales que llenan página tras página con su perspectiva, anhelo y intencionalidad». Precisamente la revista sin ánimo de lucro fikssion es un espacio para esas voces no establecidas en el canon.

Su compromiso también la ha llevado a ser educadora en talleres de escritura para chicas adolescentes. En ellos pretende dar  los instrumentos necesarios a las jóvenes con vocación literaria para que ni el sexo ni la edad sean factores limitadores. Quiere potencia que ellas encuentren sus propias líneas de pensamiento, creación y difusión que la era Internet les brinda. Para Lyra el problema radica en la idea acartonada a la que la Literatura ha llegado que la hace parecer inaccesible, perfecta y snob. En una entrevista en el Borås Tidningen dice: “Soy crítica con el fetichismo alrededor de los libros. Ellos se consideran la más alta forma literaria, pero en realidad las obras en si mismas son un producto”.

Lamentablemente su obra no se ha traducido y se encuentra solamente en sueco. El publico hispano tendrá que esperar a leer a Lyra.

Recopilación de artículos

Este año varios medios me están brindando la posibilidad de hablar sobre escritores nórdicos. Gracias a ellos he tenido la ocasión de investigar libros publicados en lengua española provinentes de escandinavia, darles un poco más de visibilidad y asentar las bases de lo que quiero que tienen que ser los nombres reconocibles en España, estén o no traducidos.

Por un lado en NOIR Mag, revista cultural bajo la dirección de Isabel Andreu, he publicado los siguientes artículos:

  • Yo, Karl Ove Knausgård (Escribo sobre uno de los escritores noruegos con más presencia en todo el mundo gracias a su serie de libros autobiográficos Mi lucha.)
  • ¿Hace calor? Mete la cabeza en el frigorífico (Recomendación de 5 propuestas editoriales de 5 países nórdicos diferentes contra el calor del verano: Paasilinna, Ambjørnsen, Enquist, Ólafsdóttir, Christensen)

Por otro lado en La tribu de Frida, revista online feminista bajo la dirección de Carmen G. de la Cueva, he publicado un artículo sobre escritoras suecas que se partió en dos: