Category: Literatura Nórdica

Las hijas de Freja I: Moa Martinson (La Tribu)

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Publico en La Tribu mi primer artículo sobre feminismo nórdico.

Moa Martinson no escribió hasta sus cuarenta y tantos y lo hizo para un público inexistente en su época que la redujo al olvido, hasta que el feminismo de los 70’s la posicionó como una de las figuras clave para la modernidad contemporánea. Mostró como una sociedad que diferencia oportunidades entre hombres y mujeres o ricos y pobres, deforma las relaciones entre las personas.

Podéis leer el artículo íntegro AQUÍ

La nueva ola poética sueca

He querido traducir y referenciar un fragmento del artículo de Madeleine Grive “Den nya poesivågen” (La nueva ola poética) que da apertura al último número de 10 TAL, Poesins Plats (Lugar poético). En esta traducción parcial podéis encontrar cómo surgió la nueva ola de poetas jóvenes suecos, nombres y referencias a poetas clásicos que han influido fuertemente a estos escritores. Dado el desconocimiento de muchos de los nombres he referenciado a los clásicos con breves anotaciones y añadido links en el caso de los contemporáneos.

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¿Cómo se muestra el retrato de la poesía sueca actual? En la primavera del 2015 los periodistas culturales fijaron su mirada en un nuevo boom poético danés y, así mismo, muchos editores suecos empezaron a interesarse en los jóvenes escritores daneses. La joven poeta Anna Axfors inició un debate en verano en el periódico Aftonbladet[1] donde se posicionó rápidamente en contra de la opinión de que faltaban jóvenes promesas suecas. Ella mantenía que las grandes editoriales tenían un total desinterés en la juventud literaria. «Los altos editores y críticos no miran, fuera de Estocolmo, ni hacia zonas rurales ni hacia Internet, ya que se dan por satisfechos con mirar envidiosos hacia el otro lado del estrecho». Algunos críticos que participaron en la discusión reclamaban que la poesía joven danesa era más extensible y política que la sueca, pero yo entiendo, como Anna Axfors, que ahí los críticos se han vuelto ciegos.

¿Cómo son, pues, los nuevos brotes dentro de la poesía joven sueca? ¿Cuál es y donde está el nuevo espacio poético? Hay un empeño y una confianza en uno mismo que no había visto desde hace mucho. Se puede hablar indudablemente de una nueva ola poética sueca. Esta proviene de distintas voces poéticas atrayentes y testarudas. Algunas de ellas, como Anna Axfors, Hanna Rajs Lundström, Elis Burrau, Arazo Arif y Felicia Mulinari, se encuentran en este número con poemas y conversaciones. La nueva poesía joven comunica y discute. Quizás en una especie de reacción contra los llamados “språkmaterialismen” (Poetas del lenguaje) o la corriente principal del modernismo, que siempre está implícita en la lírica, arrastrando la vida cotidiana a la poesía en una ordinariez común y con un humor juguetón e insolente. Este recuerda a la sencillez del poeta Ekelöf de Strountes[2], Urban Torhamn[3], Sonja Åkesson[4], pero también de una parte del Stig Larsson[5] de los 80, la poesía de los 90 además de la política cotidiana del recientemente fallecido Göran Palm o esa personal tristeza cálida y afilada precisión de entonación de la fallecida Bodil Malmsten[6]. Lo que está totalmente claro es que la poesía joven justamente ahora ha encontrado su propio tono y su auto-emoción que se exige para la buena poesía. Hemos tenido el honor de seguirlos a través de sus páginas de debut[7] y proyecto AKT UNG! que sigue en curso desde hace 5 años. Esto evidencia que es un grupo relativamente grande y heterogéneo de poetas que realmente se lo pasan bien y se reúnen en lecturas traviesas en bares y fiestas.

[1] Artículos relacionados aquí y aquí

[2] Strountes es una colección de poemas de Gunnar Ekelöf publicados en 1955. Se caracteriza por una especie de “anti-poesía” con poemas absurdos y sin sentido donde la inutilidad acaba resultando significativa.

[3] Poeta, característico por sus poemas románticos, que tras superar los 31 nunca más volvió a publicar.

[4] Poeta de la nueva sencillez que denunciaba la sociedad y mostraban la vida cotidiana con una reducción al mínimo del lenguaje.

[5] Poeta, dramaturgo y novelista que fue comparado con la violencia emocional de Bergman y Strindberg. No confundir con el autor Stieg Larsson (autor de la Trilogía Millennium).

[6] Göran Palm y Bodil Malmsten ganaron conjuntamente un premio por una “prolongado esfuerzo literario, muy arraigado en el sueño de una literatura social y el cambio”. Göran indagó sobre el llamado reportaje del verso blanco y Bodil sobre las grandes preguntas de la experiencia individual.

[7] Especial mención a la web conjunta de Anna Axfors y Elis Burrau Vi som aldrig skrev prosa (Nosotros que nunca escribimos prosa)

Elis Burrau

© Elis Burrau

© Elis Burrau

 

ni knyter nävarna

närmare varandra

vi härmas

det är motivet

vår kamp

är en repetition

och mitt i rummet står ett träd

ett vanligt träd

ett konstverk

ett arbetsprov

av keramik

och skittråkiga romaner

vi kramar det

och det kanske är magkänslans fel

ett dåligt inflytande

eller så är vi bara upphetsade

det har vi varit hela tiden

vi skulle inte kalla oss vilse

vi skulle aldrig rekommendera vår egen bok

då skulle vi hellre rekommendera

en mycket äldre

bok

cerramos los puños

el uno junto al otro

nos copiamos

ese es el tema

nuestra lucha

es una repetición

y en medio de la habitación se alza un árbol

un árbol común

una obra de arte

una prueba de trabajo

de cerámica

y novelas aburridas de mierda

lo abrazamos

y esto quizás es una intuición equivocada

una mala influencia

o estamos solo excitados

lo hemos estado todo el tiempo

no nos llamaríamos perdidos

nunca recomendaríamos nuestro propio libro

entonces preferiríamos recomendar

un viejísimo

libro

Elis Burrau, och vi fortsatte att göra någonting rörande, CLP Works, 2016

Había varios de nosotros y alguien pidió claridad (13×84+=?)

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La editorial sueca OEI publicó el año pasado una antología de poesía joven bajo el nombre de Det fanns flera vi och någon bad om tydlighet (13×84+=?). El título es un fragmento de un poema de uno de los poetas recopilados, Elis Burrau, que se traduciría como Había varios de nosotros y alguien pidió claridad (13×84+=?). La intención con el libro es tratar de seleccionar aquellas voces que, en un contexto actual como es el de la auto-publicación en Internet, pueden quedar diluidas en su propio flujo de información constante. Para un público hispanohablante, una antología como esta tiene un valor muy preciado. Se trata de un dedo señalando directamente al entrecejo de escritores jóvenes que están desarrollándose y siendo voz de una generación. Esta generación, unificada en Internet, no solamente se encierra entre sus fronteras, tiene equivalentes claros en EUA, Latinoamérica, España, UK, Canadá, etc.

La fórmula matemática que aparece en el título es un criptograma claro: 13 poetas invitados a participar en la antología, nacidos en 1984 o después que resultan en una gran interrogación. Interrogación por ser un espacio para las preguntas, un laboratorio donde hablar, investigar y dar como resultado nuevas constelaciones, afinidades, contrarios y, en resumen prácticas poéticas. Nombremos a sus componentes:

Elis Burrau

Iman Mohammed

Olivia Iso

Ce(n)sur

Linnéa Eriksson

Giovanna Olmos

Sanna Hartnor

Johanna Frid

Agnes Gerner

Anton Göransson

Adam Westman

Erik Vernersson

Theodor Hildeman Togner

Los editores partieron de una idea de multiplicidad teniendo en cuenta que la palabra integra muchas acepciones. Por un lado se entiende como diversidad, por otro como multitud, por otro como heterogénea y por último como micro colectivo no-normativo. Los poetas conforman sus propios universos pero a la vez de un modo coral. Lo que parece dar unidad a todo el grupo es la vorágine del movimiento, una voz de diferentes matices que varia y se desencamina de la monocultura.

Elis Burrau desarrolla una poesía del “yo” que comprende que no es nada sin el “nosotros”. La encontramos llena de referentes a la escena social poética y a las formas de comunicación en Internet. Pensad en esos diálogos, que a veces son monólogos segmentados, en communities, en fanfictions, en foros o en comentarios dejados unos encima de otros en redes sociales, y tendréis una idea más acertada de a lo que Elis Burrau se refiere. El lenguaje Internet, para él, es un corredizo entre el lenguaje oral y el tradicional. Es un modo despreocupado de hablar a diario y en cierto modo invasivo entre la expresión de unos y otros. Un lugar en el que todo se multiplica, duplica y comparte en una cultura del “yo” fusionado con el “nosotros” del copy/paste. La supersociabilización, muchas veces, cae en la copia de patrones, mensajes y actitudes que resultan una dinámica social homogeneizada. (web / twitter / intagram)

Ce(n)sur es en si un colectivo literario. La multiplicidad se desarrolla allí como red de experimentación literaria. Tiene un carácter políglota, transexual, transétnico y transsocial. El espíritu de Ce(n)sur –junto con la plataforma Fikssion o la editorial Dockhaveri– son los responsables de desarrollar las ideas y poéticas que le ha dado sentido a la antología. Es uno de los grupos con más repercusión en redes y usan el debate digital como base. Combinar imágenes con textos de tono irónico y contenido sociopolítico. La intención es ofrecer un discurso que abra el punto de mira hacia una realidad que suele unificar la diversidad en un estándar que no siempre se adecua. (web)

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Giovanna Olmos ha desplegado su desbordante creatividad a través de Instagram pintando y desdibujando selfies, Twitter colgando poemas y textos visuales y Youtube mostrando videos con sus performance. Ella investiga los gestos universales que manifestamos a través de las tecnologías digitales y los desdibuja, los ensombrece. Poética y artística se apropia del medio digital, cosifica la interface. Son recurrentes imágenes de selfies ante el espejo en el que se ha difuminado todo a excepción de las manos que sujetan un smartphone. La tecnología está en el centro, es el sujeto de sus cuadros y aquello que metaforiza la relación que las personas generamos con ella. (web / twitter / instagram)

Sanna Hartnor ve que Internet no es un solo poema o libro inmenso. Lo concive como un sistema de distribución formado para parecer transparente y, sin embargo, estar completamente centralizado. Con humor investiga en sus poemas sobre ese “sistema” que ella ve íntimamente relacionado con el control y la otredad. Sus notas reflexivas son traducciones entre matemáticas, música y poesía. La pretendida diversidad que defiende Internet es un sistema de diferencias que colgadas juntas, una al lado de la otra terminan por anularse una con otra.

Theodor Hildeman Togner debutó con un su poemario Ut, que se traduciría como Fuera. A través de formas interrogativas preguntan sobre lo corpóreos, las condiciones de identidad sexual, la deformación de las palabras y el habla frente a los cuerpos. Emplea una focalización interna con una perspectiva absenta de transición entre hombre y mujer. Theodor expresa una ambivalencia indeterminada hacia la subjetividad. Aboga por una idea de multiplicidad sin clara identidad de categorías ni limites, una multiplicidad que omite las diferencias por haberlas asumido como parte homogeneizada. (Instagram)

Los escritores de este último decenio están disfrutando de una edad dorada de cambios y renegociaciones del sistema e infraestructura literaria. En Suecia y en el mundo entero. El papel es actualmente una de las muchas maneras de promocionarse. El entorno digital y las redes sociales han permitido la práctica y creación de nuevas plataformas para la producción literaria sin condiciones. La Literatura se ha vuelto, para hablar claramente, más diseminada y, por ello, es se vuelve más difícil percibir sus cualidades. Es por ello que la tarea de recopilación de los editores de OEI es importante. Es por ello que la tarea de explicar, dar a conocer, traducir y agrupar es tan importante.

Traducción: Elisabeth Berchtold

Tras mi colaboración hace un año en La tribu de Frida con “Las damas de las nieves” –dos artículos sobre escritoras suecas que os referencié aquí– he vuelto a colaborar con Carmen G. de la Cueva.

Esta vez aporto unas traducciones del poemario Marialucia de Elisabeth Berchtold. Su poesía es visceral y escatológica, mostrando 4 formas o deformaciones de la feminidad.

 

Para más información sobre la autora pinchad aquí.

Literatura Alternativa Sueca: Åsa Ericsdotter

(21 de enero del 1981)

Para esta joven escritora he preferido no redactar un artículo sino traducir un texto. En él ella misma explica su trayectoria y lo hace de un modo tan bello que no he querido modificarlo. Este se encuentra en Svenska författare: 100 porträtt i bild och ord de Ewa Rudling con el título de “Språket är mitt hemland”.

«Mi abuelo era ciego. Él era músico y organista en una iglesia. Mi abuela se quedaba en casa y horneaba pasteles. Mi madre era enfermera y trabajaba por la noche cuando yo era pequeña. Mi padre era fotógrafo y trabajaba también en tiempos extraños. Así crecí: medio en un hospital, medio en la redacción del periódico de Uppsala Nya Tidning. Se podía aprender mucho. Gente que efectivamente murió.

Yo aprendí a escribir cuando tenía cuatro, cinco años. Empecé a escribir historias cortas sobre gatos, cuentos. Que se convirtieron en novelas, que se convirtieron en poemas que se convirtieron en prosa lírica cuando yo tenía quince, dieciséis. Yo siempre había pensado que quería convertirme en escritora cuando fuera suficientemente mayor.

Yo escribía mucho. Mi profesor de sueco en el instituto, quien era él mismo escritor, Håkan Nesser, leyó mis textos. Esto fue antes de que se volviera famoso y pudiera librarse de trabajar como profesor. Él vio que de algún modo estaban bien y me lo dijo. Eso no me gustó. Eran cosas que escribía para mi misma. Pero él me dio bastante la lata y durante mucho tiempo para que yo probase y los enviara a una editorial.

Al final me dio la dirección de Bonniers. Así fue como esto empezó. Tengo buen trato. Si Håkan no hubiera creído en mi, yo no hubiera creído en mi. Entonces hubiera tenido que aguardar mucho tiempo. A nadie mas conozco y nadie de mi familia escribe. No fue nada natural.

El mayor día de mi vida fue cuando bajé corriendo del parque Humlegården, me habían hecho saber que iba a obtener mi contrato. Fue grandioso. Pensé que la vida iba a cambiar muchísimo, cosa que no hizo. Se es la misma persona. Todas las cosas son lo mismo. Al principio no pensé que tendría algo más que escribir. Había escrito todo lo que tenía que decir. Pero tras algunos años empecé otra vez. Fue más bien que tenía algo que decir. Y dije eso una y otra vez. Se convirtió en el mismo libro todo el tiempo.

Todavía puedo pensar que yo escribí el mismo libro cinco veces. He vivido en París y voy allí tan a menudo como puedo. Mudándome de ida y de vuelta constantemente. Pensaba que iba a obtener tierra firme en mi vida. Establecerme. Las convenciones dicen que uno se estabilizará en su tierra natal. Construir su vida. Mientras yo estuve en Francia fue como volar. Allí yo era libre. Paris no era tierra firme. Yo creo que se tiene eso en uno mismo. O que mi mamá es mi tierra. Que más da de que lado de la frontera estoy.

Me gusta estar en otros sitos. Estar un poco perdida. Estar donde uno no pertenece. Oír que dice la gente pero no entender necesariamente todo. Cuando algo sucede aquí, en Suecia, se exactamente cómo reaccionará la gente. Estando en otro país -independientemente del tiempo que haya vivido allí- me comporto de otro modo. Hay algo inspirador en eso.

La escritura SOY yo. Escribir es todo lo yo se y puedo y hago y soy. Mi identidad es mi actividad literaria, mi autoría, y la formo igual que me formo a mi misma. Es aun más claro cuando estoy en Francia, allí mi lenguaje se convierte en “hogar”.  Todo alrededor mío sucede en francés y mi sueco se convierte en algo privado e intimo. Los textos y el lenguaje se convierte en mi tierra natal.»

Åsa Ericsdotter ha escrito cinco poemarios y dos novelas y en 2013 se le otorgó la beca Albert Bonniers  para nuevos y jóvenes escritores.

Literatura Alternativa Sueca: ELISABETH BERCHTOLD

(8 de Junio del 1971)

Hija de inmigrantes austriacos esta poeta vive en un apartamento de una sola habitación en el extrarradio de Estocolmo. Los terrenos outsider han sido comúnmente vinculados a una idealización romántica de personajes masculinos que exhalan humores oscuros, vivencias salvajes en entornos decadentes y ambiciones guiadas por fuertes emociones de clichés rebeldes. Durante generaciones la imagen de un poeta que plasme este ambiente ha sido ensalzada de un modo snob dejando la decadencia y la suciedad del alma en manos masculinas. Sin embargo hay mujeres outsider y voces femeninas en la literatura que encajan en ese subgrupo por desencajar en las normas establecidas por la sociedad. Elisabeth Berchtold pertenecería a ese tipo de poesía.

Su familia se mudó a Suecia porque el sueldo era tres veces mayor que lo que podría haber ganado con el mismo trabajo en Austria. Su padre no tenía estudios y se sacó el equivalente a la ESO y el Bachillerato en una escuela para adultos. Ella describe a su madre con un gran conocimiento de la vida en asuntos tales como las constelaciones, las variedades de manzanas, los insectos, las compotas y las transformaciones sagradas. Creciendo en ese humilde entorno familiar le costó mucho salirse de las expectativas de lo que los suyos esperaban que hiciera con su futuro. Trabajó en un sin fin de oficios tales como limpiadora, ayudante de cocina, cartera, asistente de estudiantes, gestora de ocio en una piscina, gestión de parques y jardines, cuidadora, vendedora de camisetas en Drottninggatan (calle comercial del centro de Estocolmo), etc.

De estar tan pendiente de lo que los demás querían que hiciera, trabajara o fuera, empezó a escribir para tomar conciencia de su propia voz en consonancia a la de su familia. Dice: «Me volví envidiosa hacia los que escribían y quienes decían que querían escribir. Yo me sentía gris, triste y melancólica por dentro. Era un sueño tan inalcanzable que no me atrevía a pensar en ello en voz alta por mi misma.» Así que buscó en los barrios periféricos de la ciudad cursos de escritura.  Cuando escribió su poemario debut Marialucia no encontró quien lo publicara hasta que en 2012 la editorial Norstedts aceptó la propuesta y lo lanzó al mercado con apariencia casi de fancine. Hoy se considera uno de los poemarios más innovadores y rompedores de la última década en literatura sueca.

En Marialucia  la desesperación se ampara en la histeria, concepto que tradicionalmente se ha destinado para referirse a la infelicidad e inadaptación femenina ante la cultura y la sociedad. Para ello  utiliza un universo mítico con resonancias clásicas, naturales y religiosas en sus 4 personajes: Eurídice, Rosa, Santa Lucía y María. Con un estilo mórbido y oscuro descendemos a los infiernos en compañía de estas mujeres. Animales, carne, pelo que crece lleno de sangre, sexo y labios rojos desencadena en una epifanía surrealista y orgiástica. Elisabeth Berchtold ensucia voluntariamente su poesía. No hay nada bello en sus textos, incluso las rosas se tornan putrefactas en paisajes blancos. Sus versos son principalmente carnosos, es decir, en ellos hay preferencia por hablar de los cuerpos físicos en sí mismos. El cuerpo femenino se niega a ser hermoso y se muestra móvil y difícil de mantener anclado. Los órganos se representan con símbolos muy cotidianos como puede ser el pan o la leche y los fusiona con la naturaleza. Esta iconografía mítica y casera a la vez, con desmembramientos y vísceras y que salen del cuerpo es de un imaginario parecido al de Frida Kahlo.

Foto: Sara Moritz

Eurídice se reformula en el paradigma de una mujer que lleva un rata bajo su brazo y cuida de los niños subterráneos que se dedican a mutilar hombres. Utiliza los ritos de iniciación primitivos y violentos de un modo arcaico, de tal modo que mientras los niños destrozan los cuerpos se destroza poco a poco el lenguaje. Rosa cae en la cuenta del mundo que la rodea de un modo frenético y libre. La naturaleza se apropia del cuerpo de la mujer literalmente al metamorfosearse en su etimología floral. María y Lucía son el éxtasis grotesco cristiano. En vez de volverse cuerpos celestes, de emanar luz, se tornan sangrientos y llenos de orín. María experimenta un éxtasis surrealista que recrea una de las imágenes más poderosas del poemario en el que órganos, vaginas, espuma y anguilas se sesgan en una sintaxis que funciona a modo de grieta. Santa Lucía, mártir torturada por su fe, es de una visualidad medieval dantesca: venas expuestas, riñones y uñas brillantes.

Su escritura explora la lógica del choque pero sin formulas agarrotadas ni hinchazones en sus costuras. Pese a la fealdad de sus imágenes, su poesía es bella por la capacidad de sugestión, por su ruido y porque nos crea rozaduras al leerlo. Elisabeth Berchtold no solo democratiza sus palabras sino también esos feos sentimientos que comúnmente se ha dicho que ensucian al individuo. Dentro de ese revoloteo y batir de alas histérico hay una belleza marginal. Como decían en una noticia del Göteborg Posten con motivo de la publicación del libro, su poesía «es como si las niñas estuvieran constantemente dando vueltas en un vestido de carne de Lady Gaga y recitando poesía retorcida».